Los lugares abandonados más bonitos e Galicia

¡Buenas viajeros! Ya esta aquí otro fin de semana y, como nosotros, sois muchos los que decidís utilizar parte de vuestro tiempo libre para viajar y conocer lugares nuevos. Una de las dudas que nos suele surgir, cuando queremos dar un paseo sin tener que desplazarnos muy lejos de donde vivimos es,  ¿a donde podemos ir?. Si os encontráis en Galicia, para este fin de semana, queremos proponeros un plan de turismo en el que conoceréis lugares llenos de misterio y de magia.

La verdad es que, en muchas ocasiones, nos dedicamos a realizar viajes largos dejando, un poco de lado, el realizar pequeños paseos por nuestra localidad,  perdiendo así lugares asombros y llenos de magia que se encuentran solo a un paso de donde vivimos. En las tierras gallegas, existen numerosas aldeas, edificios  y lugares fascinantes que han sido abandonados. Algunos de ellos consiguieron revivir gracias a proyectos turísticos, Sin embargo, muchos otros, fueron cayendo en el olvido, siendo reclamados por la tierra verde y húmeda, característica de esta comunidad autónoma, y, dotando estos entornos de una belleza particular y única que merece la pena contemplar.

A continuación os dejamos una lista con alguno de los lugares abandonados más hermosos que podéis encontrar en Galicia.

      1. El bosque encantado (Finca do Frendoal)

Situado en la localidad de Aldán, en el municipio de Cangas do Morrazo, se encuentra situado un pazo conocido como la Casa Torre de Aldán. Este pazo, propiedad de los condes de Canalejas, poseía una enorme finca utilizada por sus dueños para la caza. Con el paso del tiempo, la finca fue donada temporalmente al concello de Cangas quién decidió abrirla al publico para el disfrute de todos los vecinos y viajeros que decidan visitarla y conocer sus molinos, acueducto y su castillo.

La finca se encuentra situada en el kilómetro 109 de la carretera PO-315. Es bastante difícil de encontrar ya que no cuenta con carteles informativos y la entrada se hace por un pequeño sendero que se introduce en el bosque. Cuando os introducís por el camino la sensación es de abandono, pero una vez divisáis el torreón del castillo, el bosque poco a poco os engulle y os lleva un lugar mágico cargado de una gran belleza natural.

     2. Sanatorio de Cesuras

Este sanatorio, de diseño modernista, se encuentra situado en la aldea de O Paraxón en el concello de Oza-Cesuras. Si no conocéis su historia, el edifico os transmitirá una sensación de misterio y terror. La función inicial de este edificio era la de actuar como un sanatorio para tuberculosos. Se decidió construir en este lugar debido a que su altitud y climatología se creían favorables para esta dolencia. Sin embargo, debido a la falta de fondos, en el año 1931 la obra se paralizó y el sanatorio nunca llegó a ejercer su función.

   3. El parque del Pasatiempo

Fue construido por los hermanos García Naveira, en su localidad natal Betanzos, tras su regreso Argentina, país al que emigraron. Este lugar no se encuentra abandonado ya que, en 1986, el ayuntamiento compró la finca para mantenerla y abrirla al público. Sin embargo, si decidís visitarlo la sensación que os transmitirá, debido al gran coste de mantener la instalación, es de total abandono y más aún teniendo en cuenta el propósito con el que fue diseñado.

Se trata de un «parque de atracciones» con una extensión de 90.000 metros cuadrados en el que se construyeron jardines llenos de fantasía, túneles que os adentran en la profundidad de la tierra, un laberinto, una casa de espejos, cientos de esculturas y símbolos cargados de misterio, invernaderos… A día de hoy las visitas que recibe, tanto particulares como guiadas, no hacen más que revivir el sueño de estos dos hermanos que se resiste a caer en el olvido.

   4. A Ventureira

Esta antigua central eléctrica es una de las protagonistas de una de las rutas de senderismo más recomendables del paraíso natural de las Fragas del Eume. El sendereo recorre las instalaciones de esta central y desciende por la montaña, junto a sus canalizaciones, hasta llegar al cauce del río. La central, se encuentra situada en el municipio de A Capela y comenzó a funcionar en 1903. Con el paso del tiempo, y debido a la construcción en 1959 de la central del Eume, este lugar cayó en el olvido.

La ruta de senderismo es conocida como a Ventureira, es circular y tiene una distancia total de 7,5 km con una dificultad media, sobretodo en épocas de lluvia. Si decidís visitarla os recomendamos que  echéis todo el día en este lugar para poder disfrutar de las Fragas del Eume.

   5. Santuario de Fátima

Situado en la parroquia de San Xurxo de Asma (Chantada), a unos 600 de altitud, se encuentra el sueño inacabado de un cura llamado Emilio Eyre. Después de su paso por Portugal, y sorprendido por la historia de los «Milagros de Fátima«, este sacerdote, decidió construir un santuario dedicado a la virgen en esta localidad. El santuario comenzó a construirse en 1944 sobre los restos de un antiguo castro situado en el lugar de Centulle, pero, la falta de recursos, hizo que se paralizará su construcción en 1957.

   6. A Barca

Esta aldea  se encuentra situada en el ayuntamiento de Cortegada (Orense). La forman un total de 12 edificaciones independientes que fueron abandonadas cuando se construyó el embalse de Frieira. Los vecinos tuvieron que abandonar este pueblo ya que se estimó que el nivel del río llegaría a inundarlo, sin embargo, este anegamiento nunca llegó a producirse.

   7. Arufe

Se trata de una de las aldeas abandonadas más visitadas, y no es de extrañar si tenemos en cuenta la magia y belleza natural que envuelve este lugar. Arufe se encuentra situada en la provincia de Pontevedra en la parroquia de Loureiro (Cotobade). Este lugar es un claro ejemplo de la despoblación que sufren algunos pueblos que, por falta de gente, poco a poco van cayendo en el olvido y son reclamados por la naturaleza. Entre sus edificaciones que aquí podréis encontrar se encuentran hórreos, fuentes, viviendas y palomares. 

   8. Casa Bailly

Esta antigua mansión modernista, visible desde la carretera nacional VI a su paso por O Graxal (Cambre), fue construida en 1926 con el fin de albergar un hotel. Sin embargo, su historia disto mucho de su finalidad inicial ya que se utilizó como residencia de verano, como «Escuela de mandos del movimiento» e incluso como cárcel.

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